Sin duda alguna donde se disfruta de este gigante peludo, es en el día a día. Siéntese y observe a su mastín, enseguida conocerá sus gestos y con él descubrirá todo un mundo que nos rodea y que nos pasa inadvertido. El mastín siempre parece estar sesteando, pero cualquier ruido lo pone en actitud de guardián relajándose al instante si el percance no merece atención o continuando en su actitud hasta que para él vuelve todo a la normalidad.
Con otros perros convive sin problemas siempre y cuando haya un periodo de adecuación y se respeten las jerarquías, pero pocos perros se atreven a cuestionar quien manda.
Con otros perros convive sin problemas siempre y cuando haya un periodo de adecuación y se respeten las jerarquías, pero pocos perros se atreven a cuestionar quien manda.
Con las personas desconfía de los extraños y su memoria le dice a quien debe tener como amigo y a quien hay que tener vigilado. Con los niños hay un trato especial, hay que vivir las experiencias que hemos tenido los mastineros para saber hasta donde llega el beneplácito de esta raza para con los cachorros humanos.
En casa se convierte en un miembro mas del hogar, al que desde pequeño hay que saberle inculcar cual es su posición dentro de la familia. Esto es muy importante y además hay que hacerlo de manera muy natural y por supuesto sin violencia, de lo contrario nuestro perro se convertirá en un ser huidizo y temeroso o peor aun en un animal desconfiado cuyos propios miedos lo pueden volver agresivo.
Agua fresca, comida y un buen sitio a la sombra. Esto es lo único que pide un mastín, pero hay algo que buscará siempre, y es el cariño de su amo. Una simple caricia, rascarle en la oreja, etc., el mastín del Pirineo necesita a su amo cerca para poder protegerlo.












